SOBRE EL KILO LAS CHAFIRAS

El KILO Las Chafiras/ Las Galletas es una empresa familiar de textiles para el hogar de la que nace esta nueva línea de negocio de ropa para hoteles que te hemos presentado al entrar en esta web.

El principal responsable que está detrás de esta nueva división del negocio, soy yo, Alberto.

Y yo soy el que me dedico a ponerme en la piel de los hoteles con los que trabajo para entender qué ropa necesitan para sus huéspedes.

Alberto responsable de la nueva división de ropa para hostelería

Te cuento un poco cómo empezó todo

El KILO Las Chafiras nació a mediados de los setenta.

Por aquel entonces, mi padre trabajaba de contable en las oficinas de un conocido hotel en el sur de Tenerife. A  mi madre, años antes y siendo jovencita, como era costumbre en aquellos tiempos, mi abuelo le había regalado una máquina de coser Singer. 

Aprovechando los conocimientos de costura y confección de mi madre, decidieron abrir una tienda de textiles para el hogar en un local prestado por mi abuelo en la localidad de Las Galletas.

Mi madre pasaba el día en la tienda, despachando clientes y haciendo algún vestido, arreglos de ropa o de cortinas junto a su hermana. Mi padre, al terminar su jornada de oficina, iba a tomar medidas a casa de los clientes para que ella pudiera confeccionar las cortinas. 

Y cuando mi madre terminaba las cortinas, otra vez mi padre, era el que iba por las tardes, en su Polo rojo, a colocar rieles y cortinas a los hogares de los clientes.

La verdad que los comienzos fueron duros. Pero, poco a poco, con el tesón y esfuerzo propio de mucha gente de aquella generación, el negocio empezó a dar sus pequeños frutos.

Yo recuerdo con especial cariño muchas de las tardes de finales de los 80 y principios de los 90 que pasaba en la vieja tienda, ya sea dibujando tras el mostrador, escondiéndome detrás de los enormes rollos de tela o jugando al fútbol con otros niños justo enfrente del local, sin alejarme demasiado de la atención de mi madre.

Ropa para hostelería

No fue hasta mediados de los noventa, cuando los beneficios del negocio empezaron a ser proporcionales a los sacrificios invertidos en él.

Entonces fue cuando mis padres pudieron comprar un solar cercano, y trasladaron la vieja tienda al nuevo local de ese inmueble, que era algo más amplio que el antiguo.

También, fue cuando mi padre pudo dejar su trabajo de contable y dedicarse en exclusiva a la administración de la tienda.

Empezaba a haber bastante volumen de trabajo y pudieron contratar a varias empleadas y un instalador.

La tienda comenzaba a ir considerablemente bien, tras años de esfuerzo.

A mis 12 años fui consciente de que a mis padres les iba bien con su negocio por dos hechos significativos para mi en aquel entonces.

El primero fue que mi padre se compró un nuevo coche -aquel Nissan Terrano verde que tanto me gustaba- y, el segundo, que toda la familia nos fuimos a un muy buen hotel que tenía... ¡buffet libre!

Y para mí fue importante lo del buffet libre porque, por aquel entonces, yo no me podía imaginar que pudieran existir restaurantes en los que te pudieras permitir comer y repetir de todos los platos tantas veces como quisieras.

En aquellos tiempos, mis padres comenzaron a viajar a la Feria Textil de Valencia. Más tarde pasarían a ir a la de Madrid.

Textiles para hostelería

Y en aquella época también empezaron mis primeras incursiones en el negocio familiar.

Cuando mi padre nos pillaba a mi hermano y a mí vagueando por casa, nos mandaba a un pequeño taller que había encima de la tienda a montar rieles a medida.

Éramos muy jóvenes y que nos enviaran al taller era para nosotros un auténtico coñazo. Pero con mi mirada de ahora, la verdad es que no lo pasábamos mal. Todo lo contrario. Hablábamos de nuestras cosas mientras montábamos los rieles.

En 2002 mis padres alquilan un local mucho más grande que el otro en un polígono industrial y ponen otra tienda allí con el nombre de EL KILO Las Chafiras. Yo tenía 17 años, y aquella primavera pasé bastantes horas ayudando a montar la nueva tienda.

Sobre 2005, mi padre me empieza a enseñar sobre la contabilidad y la administración de las tiendas.

Empiezo a trabajar en el área administrativa.

También pongo precios a las mercancías, las coloco en el almacén y las dividido para ambas tiendas.

La nueva tienda progresaba adecuadamente hasta la llegada de la famosa crisis de 2007, que a nosotros nos pasó factura un año después. Tuvimos que reducir gastos al máximo. Logramos que el negocio sobreviviera, que no es poco.

Proveedores de toallas para hoteles

HAGO UN PARÉNTESIS Y APARCO POR UN TIEMPO MI TRABAJO EN EL NEGOCIO FAMILIAR

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En 2010 vuelvo al negocio familiar, pero esta vez de dependiente, porque faltaba personal en la tienda nueva. Creo que no se me da mal tratar con la gente.

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En 2014 dejo de estar de cara al público, retomo la administración de las tiendas y un par de años después, pongo en marcha un nuevo proyecto de textiles para hostelería.

Hace un año, puse una pequeña oficina en el viejo local de la primera tienda de todas, y es justo donde estoy hoy, llevando la división del negocio de ropa para hoteles.

QUIERO SABER MÁS SOBRE VUESTRA ROPA PARA HOTELES

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